Abres la boca para respirar hondo, pero sólo entran moscas... Pierdes el hilo de lo que escuchas, sólo se oyen moscas y el zumbido te desespera. Las mantas te dan calor, al principio arropaban pero ahora te aturden mientras notas las gotas de sudor bajar por la garganta. Sudor por dentro, sudor por fuera. ¿Queres llorar?, que vá... olvídalo porque no puedes. Ya no te quedan lágrimas, las derramaste todas no hace mucho, ya te llegarán, ellas siempre vuelven.
Moverte entre las arrugas de la franela te desconcierta, te hiere los poros de la piel y los del alma que son más sensibles y se abren ante lo imperceptible. Estira los brazos, las piernas, el cuello, los pies y las manos... y grita. Ahora todo se abre, se rompe y la luz entra, una bocanada de aire casi te ahoga, tanto en tan poco tiempo... ¿cómo?. Quizás esperaba el segundo perfecto, el tiempo de las cerezas... el que brilla y todo lo sabe. El tiempo nuestro, en el que conseguimos por fin lo que queremos, las cerezas se abren y su rojo dulzor llena la boca mientras giras sobre tí misma.
El aire te da de frente y una libélula se acerca y te besa la cara...
Muro de experiencias vitales... Esclerosis múltiple, yoga, turismo, decoración, niños, vida.
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jueves, noviembre 05, 2009
viernes, julio 10, 2009
Gracias
Depues de muchos años la ví. Entró. Me saludó y parece que no quiso marcharse. Esta mañana llegamos a la oficina y todavía estaba enredada en las cortinas, después de una larga noche entre las sombras de mesas, sillas, ordenadores y archivadores. Al dejar que la luz entrara, aleteó fuerte y se dió a conocer la libélula que ayer entro a jugar conmigo antes de marcharme por la tarde. Era grande, hermosa, resultona con sus alas helicópteras doradas, el cuerpo firme y atornasolado en verde. Los ojos grandes, macroscópicos, nos analizaban como si quisiesen acordarse de nuestras caras.
Con un trapo, que antaño fue una sábana, le dimos caza con sutileza, con la suavidad necesaria para no matarla o hacerle algún daño, de eso me encargué yo. Nos dirigimos hacia la puerta y la dejamos volar. Subió alto, alto, tan alto que en un pis pas se fundió entre las azoteas y los haces de luz del sol temprano, del sol del verano a las 10:00.
Cuando estaba encerrada se topaba con todas las paredes y parecía torpe o incluso herida, no pensé que volara cuando la soltamos. Pero voló alto, con la inmensa alegría que aporta la libertad y el aire fresco.
Buen viaje.
Con un trapo, que antaño fue una sábana, le dimos caza con sutileza, con la suavidad necesaria para no matarla o hacerle algún daño, de eso me encargué yo. Nos dirigimos hacia la puerta y la dejamos volar. Subió alto, alto, tan alto que en un pis pas se fundió entre las azoteas y los haces de luz del sol temprano, del sol del verano a las 10:00.
Cuando estaba encerrada se topaba con todas las paredes y parecía torpe o incluso herida, no pensé que volara cuando la soltamos. Pero voló alto, con la inmensa alegría que aporta la libertad y el aire fresco.
Buen viaje.
jueves, julio 02, 2009
Dragonfly, las libélulas totem.

Las libélulas son insectos de tipo artrópodo y muestran una implacable habilidad para volar. Gracias a que pueden agitar sus alas de forma diferente, son capaces de regular la velocidad de su vuelo.
Su hábitat se sitúa en bosques o jardines, pero siempre están cerca de agua, ya sean ríos, lagos, estanques o zonas pantanosas, debido a que la hembra deposita allí sus huevos después de la cópula. La mayor parte de vida la pasan en estado de larva, luego, en la fase adulta pueden alcanzar los cuatro meses de vida.
Se alimentan de otros insectos voladores, ya sean moscas, mosquitos o abejas e incluso de otras libélulas. Las libélulas se caracterizan por tener una excelente vista, y esto es debido a la estructura de los ojos cuya morfología permite casi los 360 grados de campo visual. Destaca de sus características la perfilada técnica de camuflaje. Gracias a los movimientos que realizan son capaces de crear una ilusión óptica, se proyectan a sí mismos, de forma que la presa no se percata del rápido ataque que va sufrir.
Los expertos han encontrado miles de especies de libélulas, pero la más común es la denominada Anax junius, cabe destacar un dato sorprendente; puede llegar a volar a una velocidad de 85 Km por hora.
Un día me dijeron que mi totem o animal protector era el Caballo del Diablo o como se conoce normalmente la libélula, me acompaña y engrandece mi espíritu, me lleva volando y me ayuda a atacar a quien me ataca, casi sin ser vista.
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